Estoy en la Coruña. El viaje se hizo largo, esta vez vine en autobús de noche; que no esque se descanse mucho pero esta vez fue casi imposible. Subió un petardo que apestaba a cerveza al que los conductores decidieron dejar por el camino en una estación. Tal revuelo habia ocasionado que los pasajeros no cabiamos en si de indignación. Y conductor y copiloto no paraban de hablar del asunto. Al parecer este cantamañas era asunto recurrente y alguien le había vuelto a dejar subir para martirio del resto de pasajeros.
Ya el viaje empezó torcido. Llego 3 minutos tarde el autobús, el hombre que pedía los billetes ladraba a todo el mundo y a mi me dijo en tono de amenaza que me iba a pedir el dni! – cosa que yo consideraba normal -por tardar en abrir la app de alsa. No se cuando hace q no viajaba en autobús pero es incómodo y las tapicerías son un asco en general .
Acabe valorando la aplicación ( que todas las aplicaciones son unas petardas pidiendo valoraciones) con una estrella por el problema que me pareció una fallo de diseño absurdo cuando se abre el código qr para que te lean el billete. Hubiera sido un poco mas generosa dando estrellas si ese energúmeno no me hubiera gritado y faltado.
Llegué cansada y con muy malas pulgas. ( Aun estaba con el periodo, es decir fácilmente irritable) Y sin ninguna gana de escribir en el blog.
Hoy lunes empiezo en serio a hacer caso al teléfono . Igual que las gaviotas empiezan en serio bien temprano como una banda sonora del movimiento del Puerto.
Lo primero tras el desayuno será ir al fisio. Y después lo que surja: hay camilla, compañera de masajes y mucho aceite… ^^