Hace tiempo lei que mucha gente se ofendió porque en un sitio decidieron pintar un faro de «colores «. La verdad esque el faro era esbelto pero anodino, su su colorido como en la mayoría de faros obedecía a razones prácticas. Tenía su belleza formal. Estaba en un sitio precioso y cuando lo fui a ver me encantó el efecto de colorida y alegre obra de arte destacando en una inmensa pradera.
Más adelante fui a ver el famoso Faro del Caballo ( en Cantabria ). El sitio es espectacular, hay que estar en forma y enfrentarse al vertigo para llegar al pequeño faro. . El farito estaba pintarrajeado con grafitis, daba una sensación total de abandono, decepcionante final para la ruta.
Estos recuerdos han venido a mi mente porque me encontré un mural muy alegre. Inesperada y artística sorpresa que me hizo hizo sonreír el resto del dia.
¡ Lo bonitas que serían las ciudades si se decorasen mas! Me encanta encontrarme murales. Por cierto en Santander hay uno de faro, bajo el cual unas raíces forman un corazón.
