Bombones oscuros.

Son tiempos de incertidumbre política internacional,  guerras mediáticas e ideológicas, aparatos para enganchar nuestra atención y  asociaciones de jueces precupadas por derechos fundamentales a la intimidad amenazadas en países donde se creía que esas cosas ya no pasaban.  Y aquí estoy, adaptándome frente a una cajita negra, de negro chocolate puro y oscuro en diferentes tamaños y formas. Me decido a probar el primer bombon, uno de los más pequeños y entre otros secretos esconde licor. . . Tiene un toque de tóxico prohibido.

No es de mis favoritos, admito que odiaba encontrarme bombones borrachos. Pero es perfecto para  inspirarme a escribir en estos tiempos  y desearos una buena noche de viernes, para saborear lentamente lo dulce con lo amargo y  disfrutar del contraste .