Gijón, despertaré aquí hasta el domingo. 

Unas ráfagas de viento han empujado la lluvia contra mi ventana; corre por las calles trayendome los sonidos de la ciudad que empieza a despertar.


En el mundo soplan aires de guerra que hacen subir los fondos de pensiones del pais donde vivo,  la incertidumbre por aranceles y mil asuntos turbios (especialidad de nuestra especie ) flotan por la atmósfera como masas de agua que se pueden precipitar sobre nosotros. 


Entonces me siento afortunada de ser la acariciadora de cuerpos y almas que soy y poder elegir las ciudades donde vivo. Esta semana lo peor que puedo encontrar es un conflicto de gaviotas belicosas en agresiva pelea por algún pan robado en una estrecha calle peatonal. Armadas con picos duros y mala hostia son el terror del terraceo en la ciudad, dejando a su paso cientos de esquirlas y trocitos cristal de vasos rotos.

Aún  puedo dormir un par de horas más antes de elegir la música tranquila del primer masaje  relax del día.  Apetece más empezar el día  cuando sabes que te vendra un cuerpo bonito de  deportista, con una educación exquisita. 

Buenos días Gijón.  Despertaré aquí hasta el domingo. 🙃