Inquietud extrema de vidas secretas que no quieren ser convertidas en clandestinas.

Estoy harta del «Desputismo». De la gente del prohibir en lugar del educar, y observar que se puede mejorar. Hasta las narices de políticas infantiles y cortoplacistas.

Estamos en una época de demasiadas leyes en poco tiempo. Parece todo va con prisa, y q no pueden escuchar a nadie (sobreroso si piensan de manera diferente). Y menos a las trabajadoras sexuales.

Parece mentira q unas personas que sacan su salario de los impuestos sean tan cerradas de mollera y reacias a razonar.

No me da la gana de irme a vivir a otro país. Pero van a conseguir que lo haga para no pagar impuestos aquí. Como si no fuera suficiente dolor ver como destruyen lo que queda de un sistema público de salud que se encontraba entre los mejores del mundo (en relación a su superficie y habitantes)

Y ya que estoy también voy a hablar de lo que pienso de ciertas feministas extremistas y de muchas señoras fundamentalmente de 50 para arriba. No tienen una sexualidad sana y no deberían tomar decisiones que afectan a un país sobre ciertos temas. Quien ha sido criada con vergüenza al cuerpo y a penas lo ha disfrutado consciente o inconscientemente ha sido afectada por una educación censuradora de la que es difícil liberarse. Quien ha sufrido toqueteos y es incapaz creer que haya personas con pene que no sean sobones o abusadores tiene un trauma que superar. Al igual que creo que están traumatizada las personas que exigen que los niños puedan decidir de qué sexo son. Porque los niños tienen que crecer y descubrir su sexualidad muy poco a poco y esto empieza cuando salen pelitos en las partes, hacerles pensar y decidir ciertos temas a edades tempranas es sexualizarlos prematuramente.

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