Paseo por el parque de la Albufera.

Ese fue el destino elegido ya que salí un poco tarde. No me esperaba zonas tan frondosas y pasadizos de cuento (mirad la foto). Paisajes bastante diferentes entre si en un espacio pequeño.

Ha sido un alivio descubrir una zona de bosque por la que llega a correr la brisa del mar y se junta con el bullicio alegre de las áreas recreativas. Un lugar para sentarse a comer, leer o escribir tranquilamente

A menos que a una de las pobres e inocentes ratas albufereñas se le ocurra cruzarse en el camino de algún grupo de excursionistas chillonas desatando unos momentos de ridícula histeria colectiva.

Eso sí, ya me toca poner repelente en todos los bolsos, y el coche: los mosquitos ya están aquí. Y esque no se puede estar tan buena, aunque haya varias personas los atraigo como la miel a los osos.

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