Mi trabajo es peculiar por muchos motivos. A menudo es muy absurdo tener que llevar una doble vida, es bastante estresante (tema q da para unos cuantos post ) .
A veces mi teléfono está totalmente apagado unos días. Es mi teléfono de trabajo. Aunque siendo autónoma… parece que se pierde el derecho a los descansos. Casi siempre hay una parte de la mente organizando cosas.
En este caso estuve otro entierro. En los entierros suele verse familia lejana, muchas personas tienen 2 móviles pero prefiero evitar preguntas. Sobretodo estas 2¿En qué trabajas? ¿Dónde vives? Esas preguntas las odio, en cualquier contexto.
Estando en famia – o con gente- a menudo no puedo mirar los teléfonos con tranquilidad. Y esta vez no tenia ninguna gana de revisar mensajes de citas perdidas, comentarios soeces y feas fotos de pollas.
Tampoco era un viaje que tuviera previsto. Aunque la persona fallecida era muy mayor. No tenía nada preparado para el blog.
Tranquilos. Estoy bien. Algo triste, pero no por la muerte. Si no por la vergüenza de los miserables que se tiran a las herencias como carroñeros .